1793

Nacimiento de la denominación: Contabilidad por "Partidas Dobles"  

    (HISTORIA   DE   LA   CONTABILIDAD)

 

Francisco Morán Alvarez

Profesor Mercantil

 

Sebastián de Jócano y Madaria nace en Orduña (Vizcaya), en la parroquia de San Juan de Mercado el día 20 de enero de 1738 , hijo de Juan Bautista de Jócano y de María Antonia de Madaria, casó con doña María Josefa de Zuloaga.                                Viajo a Caracas en 1772 como experto conocedor de la contaduría principal de la Real Compañía Guipuzcoana de Navegación de Caracas y regresó a España en 1776 para ocupar una plaza como oficial octavo de la Contaduría General de las Indias.               Juró su cargo como Ministro Supernumerario del Tribunal de la Contaduría Mayor de Cuentas, el día 6 de marzo de 1798.

 

 

DISERTACION

 

C R Í T I C A   Y   A P O L O G E T I C A

 

D E L     A R T E

 

DE LLEVAR CUENTA Y RAZON

 

C O N T R A

 

LA OPINION DEL BARON DE BIELFELD , ACERCA DEL ARTE

EN GENERAL Y DEL METODO LLAMADO DE PARTIDAS

DOBLES  EN PARTICULAR.

 

POR DON SEBASTIAN DE JÓCANO Y MADARIA,

 

OFICIAL DE LA CONTADURIA DE INDIAS

 

MADRID : MDCCXCIII.

 

EN LA OFICINA DE D. GERÓNIMO ORTEGA Y HEREDEROS

 

DE IBARRA.

 

Se hallará en su Librería , calle Angosta de Majaderitos

frente al Coliseo de la Cruz.

 

===========================================================================

===========================================================================

   

Suele Dios  descubrir á algunos muchas cosas nuevas para mayor bien , y nadie debe impugnarlas con pertinacia por solo haber aprendido ántes otras , sino abrazar con gusto las que de nuevo se presentan , si son mejores y mas útiles. S. Cipriano , segun S. Agustin , en el libro 2. de Baptismo contra los Donatistas.

        Siendo inclinacion natural del hombre el deseo de saber , esto es , de buscar la verdad , se puede decir , que ahuyentan de si mismos la sabiduría aquellos que sin exâmen , ni discernimiento alguno adoptan los inventos y opiniones de los antiguos , dexándose llevar de ellos como reses ; cuyo engaño nace de que sentando como un principio infalible el crédito y nombre de los antiguos , tienen por imposible , que ellos siendo modernos sepan y adelanten mas que sus mayores , y que estos siendo mas antiguos hubiesen errado. Lactantio , lib. 2 de Divinarum Institutionum , cap. 7.

        El arte debe variarse siempre que el entendimiento ocurra alguna cosa mejor. Santo Tomás I.2.quaest. 79.art. 2.

        La Ciencia de los Filósofos anteriores no desanimó á Platon  para entrar él á filosofar é inquirir nuevas cosas , ni tampoco él cohartó los estudios de los demas. Ciceron de Bruto , 3. Orat.

        Yo mismo entiendo , que muchas veces digo cosas nuevas , quando digo las que ya son muy viejas, pero no oidas de los mas.  Cicer. de Oratore.

Sirvan de Prefacio.

===========================================================================

 

I N D I C E.

 

PUNTO PRIMERO.

 

Qué es Cuenta , quáles sus partes y qué el llevar Cuentas.

 

PUNTO ll.

 

De tres diferentes métodos de llevar Cuentas.

Primer método.

Segundo método , llamado Partidas sencillas.

Tercer método, llamado Partidas dobles.

Digresion sobre la antigüedad de estos dos últimos métodos.

Convéncese al Señor Baron.

 

PUNTO III.

El método de partidas dobles no solamente es adaptable á las Cuentas de una Hacienda pública sino mas necesario y útil en estas que en las del Comercio.

Conclusion.

 

===========================================================================

 

D I S E R T A C I O N

 

No me atreveré a decir qual sea mas digno de vituperio: si aquel que sin ciencia ni experiencia de un arte se atreve á resolver magistralmente contra ella, o aquel que profesándola, mira con indiferencia que se la trate con injusticia, y aun desprecio.

    Parece que el primero tiene algún género de disculpa en aquella natural inclinación del hombre a pretender abarcar en su entendimiento todas las artes y las ciencias; y en aquella muy común flaqueza de pagarse de sus discursos y raciocinios, como si fueran axiomas. Pero ¿que disculpa tendrá el segundo, quando ademas de aquella misma natural y común inclinación, y aprecio de si mismo, tiene por peculiar estímulo el amor de su profesión, cuyo descrédito cede al deshonor de su persona?.

    Aunque no decido. confieso que pesa mas en mi concepto la mengua de éste,, que la de aquel; y por n o pasar por ella, me  resuelvo a echarla de mi, manifestando la que resulta al Barón de Bielfeld por haberse decidido á opinar, que no es aceptable á las Cuentas de las Rentas Públicas de un Reyno ó Estado el método de Partidas dobles.  Opinión indecorosa y perjudicial: indecorosa a todos los que ocupan los empleos de Cuenta y Razón de la Hacienda Pública, en quanto considera su ocupación y profesión por ninguna dificultad, y por tan obvia y común, que se puede fiar á qualquiera muchacho que aun no ha salido de la escuela de primeras letras: indecorosa al arte mismo, en quanto le quiere excluir del honor de emplearse al servicio del Estado y del Público; y perjuducial en quanto persuade á privar á uno y otro de las ventajas que le puede traer un arte, cuya invención, confiesa el Señor Barón, ser excelente para el Comercio.

    Yo, pues, me propongo refutar su opinión, manifestándo, lo primero: Qué cosa sea llevar Cuentas, para que se conozca que el Barón de Bielfeld no tenía el menos conocimiento de esta facultad;  segundo:  Que sea llevar Cuentas en Partidas sencillas y dobles, para que se vea, que el Señor Barón decidió por solo el título;  tercero: Que, según sus principios, es no solamente adaptable, sino incomparablemente mas necesario el Arte de Partidas dobles en las Cuentas de una Hacienda ó Erario Público, que en las del Comercio.

  Para proceder con claridad, y que no se dude de nuestra fidelidad, véase aqui el texto literal del Señor Barón en sus Instituciones Políticas, parte 2, cap. 2, S. 35, en continuación del anterior capitulo, que trata de las Rentas Públicas.

    "El sexto y último objeto de las Rentas, es llevar Cuentas y Registros exáctos del recibo y gasto general del Estado.  La necesidad de esta diligencia es tan palpable, que sería superfluo detener a probarla; pues si un particular que se descuida a poner en orden sus negocios, camina precipitadamente á su ruina, ¿qué paradero tendrá la Administración de unas Rentas, cuyas Cuentas, Papeles y Archivos están en confusión? Con efecto, si en llevar las Cuentas de las Rentas Públicas no se establece la mayor exactitud y precisión, se cae necesariamente en un laberinto, de donde no es posible salir. En  un Reino o Estado de mucha extensión, es natural que las Cuentas formen un cúmulo extraordinario, y que apuren la actividad de los Calculistas mas infatigables, si no se busca el método mas sencillo y mas breve para formarlas. Esta consideración me impide aprobar el uso que se ha introducido en algunos paises de llevar las Cuentas públicas en Partidas dobles, á manera de los Comerciantes, porque aunque esta invención, debida a los Italianos, es excelente para el Comercio de los particulares, yo no la considero adaptable á las Rentas públicas, porque duplica el trabajo del que lleva las Cuentas, porque son pocos los instruidos en ella, y porque el continuo paso y traslado que se hace de las Partidas de un libro á otro,  puede ser ocasión de muchas omisiones y de muchos errores de cálculo.  Mejor es, á mi parecer, seguir el método de asientos simples de recibo y gasto, que sabe executar qualquiera hombre que ha aprendido á guarismear, y que depende de las operaciones mas simples de la Aritmética".

    Esta es la sentencia del Señor Baron, de la cual apelo á la censura de aquellos que quisieron leer y reflexionar sobre lo que se me ofrece exponer en los tres puntos arriba propuestos, que mediante Dios iré deslindando lo mejor que pueda.

 

PUNTO PRIMERO

Que es Cuenta, quáles sus partes, y qué el llevar Cuentas

 

    Cuenta en el sentido de nuestra qúestión es una relación o catálogo de Partidas que se van poniendo sucesivamente, para buscar la suma de todas, quando convenga.  En latin se llamó ratio, y por eso nosotros solemos decir cuenta y razón: acaso por evitar con esto la sola palabra de Cuenta, con que significamos también las operaciones aritméticas.

    La Cuenta tiene tres partes, que son:

 1.ª  TITULO

2.ª ACCION

3.ª PASION

Del título

    Qualquiera que necesita llevar Cuenta con varios sujetos o personas, y distinguir muchas cosas diferentes que entran y salen de su poder, es preciso que tenga muchas Cuentas o divisiones donde ir sentando cada especie, y las partidas respectivas á cada sugeto, para no confundir ni las cosas, ni su pertenencia.  Esto es bien claro. En qualquier botica ó confiteria se puede tomar modelo de división, y en qualquiera caxon de sastre modelo de confusión.

    De esta necesaria devisión nace el título de la Cuenta, que es su primera parte, y por cuyo medio se distinguen las cosas y los sugetos, y se buscan y encuentran facilmente quando es menester, como el boticario sus jaropes, y el confitero sus dulces, sin trabajo no confusión, como sucede al sastre con su caxon de retales.

De la accion y pasion.

    Es regular que el sugeto con cuyo nombre se ha intitulado la Cuenta, tenga en la prosecución de ella Partidas a su favor, y Partidas en su contra.  Eso mismo sucederá las especies ó cosas, de las quales regularmente entrarán unas y saldrán otras. No pudiéndose, pues, mezclar las Partidas en entrada con las de salida, ni las que son a favor, con las que son en contra del  título puesto en la Cuenta, , porque esto sería una enorme confusión;  resulta la necesidad de dividirlas, poniendo a un lado,  ó en un libro las que forman la accion; esto es, las que son a su favor, y al otro lado, ó en otro libro, ó en una mitad de él, las que forman su pasión, esto es, las que son en contra suya.

    A estas dos divisiones se deben poner títulos ó nombre propios, que denoten lo que cada uno contiene.  Pero ¿que nombre las darémos? He aquí una gran dificultad para los que reparan mas en los nombres, que en la substancia.

    Los nombres de estas dos divisiones deben hacer relación al titulo de la Cuenta: Porque si lo que han de contener es la accion y la pasion del sugeto titular de ella, es consiguiente, que los nombres de estas dos partes digan relación a él.  Si se llama cargo la una, y data la otra, explicarán que el cargo contiene las Partidas, que son en contra del título de la Cuenta y la data las que son a su favor.  Lo mismo harán los nombres de débito y crédito, y los de debe y haber: con que la elección debe recaer sobre ellos, que con mas propiedad expliquen la relación, que las dos divisiones tienen al título de la Cuenta.  Han hallado mas propiedad en que el título de la Cuenta y sus dos partes relativas formen algún genero de locución regular, y que con esta única mira han preferido los verbos debe y haber, porque con ellos mejor que con los nombres substantivos cargo y data, débito y crédito, &c. se puede componer una locución regular, diciendo: debe Pedro haber, ó Pedro debe haber; esto es, ya muy viejo en España, tanto en Cuentas de Comerciantes y otras personas, como en las de Real Hacienda, como lo probaría con Leyes Reales y Libros de molde en castellano, de ahora dos siglos; pero no me quiero detener en una cosa tan despreciable.  Por lo que a mí toca, llamense cargo y descargo, debe y haber, débito y crédito, recibo y gasto ó como cada uno quisiere.  No me opongo á que se planten las colunas de Hércules con su Plus ultra que las distingan, ó que subiendo al Cielo tomen el Sol y la Luna, ó alguno de los signos binos, como Castor y Polux, Aries ó Tauro, ó con mas propiedad el de Libra y su balanza, con tal que se designen y separen á un lado las Partidas en pro, y á otro las en contra: y con tal también de que , porque se llamen así ó asá, ó se pongan estos ú otros signos, no se quiera persuadir, que la diferencia en esto la hace en el método de llevar las Cuentas en Partidas dobles ó sencillas.

    Sabido ya lo que es Cuenta, y sus partes, sepamos quál es su objeto, para que no nos quede que deslindar.

    El objeto de una Cuenta es saber el que la lleva, lo que el debe al sugeto titular de ella, ó lo que él ha de haber contra el titular de la Cuenta.

    Por exemplo, Pedro Fernández me remite dinero para sus encargos, y yo los executo.  Yo le llevo la Cuenta con su nombre y apellido: la divido en dos partes con los nombres debe y haber: le abono en este lo que me envia: le cargo en aquel lo que yo pago, y siguiendo este órden, tengo siempre la Cuenta en disposición de saber por el cotejo del debe y el haber, quanto es lo que el me debe, ó lo que él ha de haber de mí, que es el objeto del trabajo y cuidado de mis asientos.

    Con estos necesarios y fundamentales conocimientos vengamos á nuestro propósito, que es saber qué sea llevar Cuentas.

    Llevar Cuentas es ir sentando en ellas las Partidas según corresponde.

    Y ¿como corresponde? Reflexiónese sobre su objeto, y se conocerá, que corresponde, lo primero: sentarlas en la Cuenta de aquel título a quien pertenecen, y no en otra; y lo segundo: sentar en su accion las que son a su favor, y en su pasión las que son en su contra, y no en una ú otra indistintamente.

    Esto en suma es llevar Cuentas; para lo cual se distinguen dos métodos:  uno que se llama Partidas sencillas, y otro que se llaman de Partidas dobles.  A su tiempo veremos en que se diferencias substancialmente estos dos métodos:  ahora baste saber, que por Partidas sencillas entienden, los que no lo entienden, el método de llevar Cuentas, haciendo de cada partida un solo asiento en una sola Cuenta: y por Partidas dobles el de llevar Cuentas haciendo de cada Partida dos asientos en dos diferentes Cuentas.  Pero quedemos bien firmes en que ambos métodos tienen por común  objeto el llevar Cuentas; esto es, colocar sucesivamente en las Cuentas las Partidas según corresponde. De esto se trata solamente ahora, no de las operaciones de aritmética, por cuyo medio se ajusta el tanto ó quanto de las Partidas, porque esto es arte muy distinto, que no tiene mas conexión con el sentarlas, que la que tienen los dientes y las muelas con el estómago: y adviertan esto muchos ignorantes, que en oyendo el nombre de Partidas dobles, exclaman muy cargados de razón, que hasta ahora han bastado las cinco reglas: con lo cual muestran tanta ignorancia de la aritmética, como de llevar Cuentas.

    El Señor Barón, pues, quiere persuadir que se lleven las Cuentas de un Erario público con la mayor exactitud y precisión, y que se busque el método mas sencillo y mas breve para formularlas.  Tiene mucha razón en esto, y en las reflexiones en que se funda; pero yo también la tengo para ocurrir á una qüestión que se puede ofrecer á algunos, y es, sobre las voces de que se vale el original francés para explicar la materia que tratámos.

    Tenir comptes, dice:  y lo que esto significa en términos de esta profesión no es tener Cuentas guardadas en un archivo, sino llevar Cuentas:  y por eso el que las lleva se llama Teneur de Livres, Tenedor de Libros, porque él es el que tiene los Libros en que hace los asientos según corresponde;  y por consiguiente es el Contador que leva y tiene las Cuentas, de modo, que su Xefe ó el Particular (como dice el Señor Barón) vea, siempre que quiera, el estado, órden y giro de sus negocios, para dirigirlos con acierto, y evitar su ruina por falta de unas Cuentas, que le den a conocer el estado de su giro y manejo:  y mal pudiera tomar este conocimiento por unas cuentas ya fenecidas y archivadas.  Con que es claro, que las Cuentas de que habla son las corrientes, ú de negocios pendientes;  y por conseqüencia Tenir comptes no es otra cosa, que llevar Cuentas: y en llevarlas bien consiste, segun la expresión  del Señor Barón, el buen orden y gobierno de los negocios, y el evitar la ruina de ellos y de su dueño.  Sin que esto sea decir que unas Cuentas archivadas no sirven de nada.  Servirán, y mucho; pero  no es este el punto de la qüestion, ni la significación de las voces.

    Sobre el método de llevarlas dice, que sea el mas simple y breve pour les former, para formarlas: y esto tampoco significa formarlas para presentarlas quando y donde corresponda exâminarlas y juzgarlas; sino formar , abrir o establecer Cuentas con la debida distinción para llevarlas sucesivamente, según van ocurriéndo las Partidas.  La prueba de esta significación la da el mismo Señor Baron en el hecho de elegir el método de Partidas ó asientos sencillos, y desechar el de Partidas ó asientos dobles,  porque estos son métodos que, como queda dicho, enseñan el modo de llevar Cuentas, no el de formarlas despues de llevadas para darlas ó presentarlas.

    Es indispensable detenerse en estas menudencias, así para no embarazar el discurso, como por ocurrir á efugios y qüestiones sobre las voces.

    Trata, pues, el Señor Baron del modo de llevar Cuentas, y dice, que esto, "lo sabe hacer todo hombre que ha aprendido a numerar, y que depende de las operaciones mas simples de la Aritmética".

    Hay despropósitos que no necesitan de mas impugnación que su simple exposición; y éste es uno de ellos, porque ¿que necesidad hay de discursos, quando se ve tan clara y manifiesta la ignorancia con que se confunde una ciencia con otra?.

   La Aritmética: ó ciencia de los números ó guarismos: solamente sirve para fixar las cantidades que se deben sentar en Cuenta; pero la ciencia de llevar Cuentas sirve para colocarlas, distribuirlas, y digerirlas, como corresponde.  Por lo qual, así como, según el Señor Baron, la Aritmética sirve para todos los cálculos, pero el guarismear es lo de menos, y no basta ser buen Aritmético para ser buen calculista político; á este mismo modo en la ciencia de llevar Cuentas son indispensables los guarismos, pero el guarismear es lo de ménos, y no basta ser buen Aritmético para ser buen Tenedor de libros ó buen Contador: como no basta saber labrar una piedra ó un madero para ser buen Arquitecto. De manera, que (para eue lo entiendan todos) así como el comer, los dientes y las muelas mascan y disponen la comida, para pasando despues al estómago éste la digiera y distribuya en substancia á todas las partes del cuerpo; así tambien la Aritmética dispone la materia o cantidad, y fixada ésta, pasa al que lleva la Cuenta, y éste la digiere distribuyéndola como corresponde por los miembros en que se divide la Cuenta en general. Por consiguiente como no hay quien no masque, como y digiera, yo creo, que no habrá quien no conozca que el Señor Baron equivosó las funciones del estómago con las de los dientes y muelas, y que cayó en la flaqueza de meterse á hablar y decir de lo que no entendia.

    El fruto que con esto habrá sacado entre los que entienden, habrá sido alguna carcajada; pero ahora que ya se va á tratar del asunto delante de todos, quizá sacará el que dixo aquella targeta.

La temeridad me llamo,

y es fruto de mi guapeza,

que me rompan la cabeza.

    Es verdad que no será una herida material, porque solamente caerá sobre su sentencia, dexando su persona sana y salva, como lo piden la razon y la decencia: con cuya protexta vamos siguiendo.

 

  PUNTO SEGUNDO

 

  De tres diferentes métodos de llevar Cuentas

    Presuponiendo como verdad notoria, que todas las Artes y ciencias humanas han tenido sus principios y sus progresos, y que al cabo de los 60 siglos de mundo es mas lo que se ignora que lo que se sabe de todas, y de cada una de ellas: es consiguiente confesar, que el arte de llevar Cuentas no fué tan feliz que desde los primeros años del mundo, y desde el punto mismo en que los hombres tuvieron necesidad de Cuentas, hubiese merecido el singular privilegio de tocar la raya de su perfección; ni tampoco tan desgraciado que solo él sea incapaz de adelantamientos. Sentado esto, es forzoso convenir en que el llevar Cuentas es un arte que tuvo sus principios y ha tenido sus progresos.

    No siendo posible saber quales fuéron sus principios, ó qual fué su estado en los primeros siglos del mundo, ni quales fuéron sus progresos hasta que en 1495 se descubrió en Italia el método de Partidas dobles; es necesario pasar por encima de la oscuridad de los tiempos, y ponernos desde luego á exâminar los diferentes métodos que conocemos en el dia, que es lo que hace a nuestro asunto.

    Prescindo desde luego de la disputa que podria ocurrir sobre la rigurosa significación de la palabra método. Este título damos al modo fácil y ordenado de hacer alguna cosa: y le negamos ó llamamos malo al modo pesado, obscuro é inordenado de executarla. Sin embargo llamaré métodos á los modos que conocemos de llevar Cuentas, sin quitar á nadie la libertad de decir que no lo es alguno de ellos.

    Me parece que son tres los métodos que pueden distinguirse en el arte de llevar Cuentas: el primero, el que dictó la razón natural sin auxilio del arte:  el segundo, el que hoy se llama Partida sencilla: el tercer, el que se llama Partida doble.

    Pero antes de tratar de éstos tres métodos conviene repetir y mas repetir (porque hay gentes de dificil acarreo), quál sea el objeto y fin del arte de llevar Cuentas, para que con este conocimiento se pueda discernir la perfección o imperfección de cada uno, y las ventajas de uno sobre otro.

    Es objeto de llevar Cuentas, es, como ya dixe, saber por ellas el estado en particular y en general de nuestros negocios en cualquier tiempo y sazon que se nos pida, ó nos convenga saberlo.

    La materia de nuestros negocios son los efectos efectivos que tenemos en nuestro poder, ó baxo nuestro gobierno y manejo como son  el dinero, los efectos (sean frutos ó mercaderías), y los créditos activos ó pasivos. Todas estas cosas tienen relación precisa á sus dueños; porque ni puede haber materia sin dueño que la posea, ni dueño sin materia sobre que recaiga su dominio: ni puede haber deudor sin acreedor, ni acreedor sin deudor. Por consiguiente lo que debemos saber por las Cuentas para el acertado manejo de nuestros negocios es: que cantidad de efectos efectivos tenemos, con distinción de cada uno; y quales, y quanto corresponde á cada uno de los sugetos con quienes tenemos Cuenta corriente, y lo que nos debe ó les debemos.

    Siendo este el objeto de las Cuentas, se sigue necesariamente, que debemos llevar Cuentas diferentes, tanto de cada clase de efectos, como de cada una de las personas con quienes  contratamos, ó con quienes tenemos correspondencia de intereses. Este es el único medio de saber, quando nos convenga ó se nos pida, que cantidad de cada cosa tenemos sin necesidad de contarla, pesarla o medirla, y quanto corresponde a cada uno, y quanto debemos o nos deben. Muy ageno ha de estar de lo que es manejo de negocios de intereses, el que no sepa que no se pueden manejar con acierto sin estas noticias, y que a cada paso las necesita tener fáciles y expeditas, sin  que haya otro medio para ello, que la exâctitud y distinción de las Cuentas. Esto presupuesto, entremos al examen de los tres diferentes métodos de llevarlas.

  $  I

Primer método.

   

Algunos Autores limitan á solos dos los métodos de llevar Cuentas: uno el de Partidas sencillas; y otro el de Partidas dobles.  El mas antiguo dicen ser el de Partidas sencillas; pero baxo este título entienden el método, sujeto a ciertas reglas y modos que ha dictado el arte. Niegan sin duda el titulo de método al modo que debió haber ántes de establecerse estas reglas. Yo no quiero ser tan rígido, y así llamo por ahora método al modo de llevar Cuentas sin mas reglas ni artificios que los que dictó la razón natural: y este es el que primeramente debemos indagar, para conocer bien y fundadamente lo que en el arte de llevar Cuentas es natural, y lo que es artificial: lo que es substancial, y lo que no lo es.

    Supuesto el objeto de las Cuentas, como queda explicado, no se puede dudar que tardaria poco el entendimiento humano en producir los principios fundamentales del modo de llevar Cuentas: esta es, que debemos llevarlas con distinción, tanto de los efectos efectivos, como de las personas; porque si este era el objeto de un trabajo tan molesto, saber lo que tenemos, y saber cuyo es, la luz natural estaba dictando, que así como por los nombres se distinguen las cosas y las personas, debian distinguirse del mismo modo por las Cuentas.

    Lo primero, pues, que con esta luz natural se practicó, fué tener un Libro que primero sería de pergamino, despues de papel, primero de pliegos horadados ó agujereados, y despues cosidos o enquadernados, pero de qualquiera materia y forma que fuese, con las convenientes separaciones de cosas y personas, para ir sentando lo que dé cada efecto en traba, ó salida nuestro poder: lo que cada persona nos daba o enviaba, y lo que nosotros dábamos ó embiábamos á ella.

    Que este Libro ó estos asientos estuviesen divididos en dos Libros, uno para los efectos, y otro para las personas: uno para el efecto del dinero; y otro ú otros para las demas clases de efectos materiales, como son frutos ó mercaderías, y aun otro para ciertos créditos ó deudas activas y pasivas en comun; esto no es substancial, y cada uno según el cúmulo de sus negocios, ó segun su gusto, haria las separaciones que le pareciesen mas convenientes. Lo substancial puramente de este método se reduce, á que habia un Libro, que nuestro Bartolomé Salvador de Solorzano (de quien hablaré mas adelante) llama Libro comun, y Libro de pliego horadado, en el cual se tenian ó llevaban estas diferentes Cuentas de los efectos y de las personas, y que tituladas con sus respectivos nombres, y divididas en accion y pasion,, ó entrada o salida, se daminaba al fin de saber lo que habia en cada cosa o efecto, y lo que correspondia a cada persona , mediante la diligencia de sentar en las Cuentas de los efectos lo que entraba o salia, y en las de las personas aquello mismo que en ellas daban ó recibian.

    Sentados estos principios fundamentales, que sin mucho discurso debió dar a conocer la luz, y razon natural, movida y excitada de la necesidad y de la experiencia, fué forzoso  el haber de hacer dos asientos igualmente circunstanciados de cada Partida: uno en la Cuenta del efecto  que entraba o salia; y otro en la de la persona que la recibia o la daba:    porque, como ya hemos dicho, no puede haber materia si dueño, y uno y otro son objeto de la Cuenta.

            En este estado veamos el modo en que se deberían sentar las Partidas, y para ello tomaré la primera que Mr. Laporte propone en su tratado de Partidas sencillas por ser esta misa la que pienso tomar en llegando a tratar de los dos métodos.

            Propónese en ella la compra de una porción de cera á Carlos Harlan el día 12 de enero, cuyo valor no se pagó hasta el día 4. En este deberemos hacer nuestro asiento con la mira fixa al objeto de la Cuenta, que es (como queda dicho, y no me cansaré de repetirlo) saber, quanto quiera que sea necesario, qué efectos tenemos en nuestro poder, y cuyo son.  Considérese nuestra la cera por el hecho de la compra, ó considérese todavía de Harlan mientras no se la pagamos, es indispensable hacer un asiento en una Cuenta que debemos abrir de la cera, para saber lo que tenemos en este efecto, y lo que nos ha costado; y debemos hacer otro en la cuenta que debemos tener con Harlan para saber lo que le debemos.     

            Esto supuesto, los asientos en las Cuentas de la Cera, y del que la vendió, se harían de este modo ú otro semejante, pues la explicación sería al gusto, ó según las explicaciones de cada uno.

A D V E R T E N C I A.

            Las dos cuentas de cera, y de su vendedor Carlos Harlan, se figuran en el folio siguiente compuesto de las dos llanas, que presenta un Libro abierto: en la una la Entrada, y en la de enfrente la Salida de la Cera, y del mismo modo el Debe, y el Haber de Harlan. Esta disposición de las Cuentas no es propia, ni podía tener lugar en este primer método; pero me valgo de ella, porque facilita la demostración de los dos asientos de la Partida propuesta, y la inteligencia de la concordia, y relación que debe haber entre ellos.     

            En este primer método la disposición de las Cuentas era llevar los Cargos en un Libro, y las Datas o Descargos en otro ó unos en la mitad, y otros en la otra mitad de un mismo Libro: ó correlativamente los Cargos y los Descargos de una misma Cuenta en un Libro, pero con intermisión de folios tomando un cierto número de hojas para los Cargos, y después otro número para los Descargos, según el juicio que se formaba de lo que se necesitaría para cada Cuenta. De este modo no podían dexar de quedar en blanco algunas hojas, entre las hojas de los Cargos y los Descargos; y esto tiene sus inconvenientes, los quales quiso evitar la Ley 10.tít. 18. lib. 5 de la Recopilación de Castilla, mandando, que entre la hoja del Debe y el Haber no dexen hojas en blanco. Además de estos inconvenientes que se rozan con el Público, y fueron el objeto de esta Ley, había otros contra la conveniencia particular del que llevaba la Cuenta en esta forma; porque debiendo hacer menuda explicación de cada Partida en las Cuentas en que se debía sentar, era necesario que se ocupasen muchas hojas con el Debe, y otras muchas con el Haber, y á esto era consiguiente el embarazo en el Libro ó Libros común, y de pliego horadado, porque en suma venia a duplicar el número de las Cuentas, supuesto que con mayor o menor intermisión había una para el Cargo, y otra para el Descargo de cada una, y en el continuo recurso á ellas necesariamente causa un embarazo insoportable.

ENTRADA-----------CUENTA DE CERA--------------

         En 2 de enero compré á Carlos Harlan dos toneles de cera amarilla en esta forma:

Nº 40. con peso de 850 lib. 72 lib.de tara

    42. . . . . . . .. .    790 lib. 68 id.

                           1.640     140

                              140

                           1.500  lib. Netas a lib.90%1350

SALIDA ------------------------------------------------------

        Nota. Cuando esta cera ó parte de ella se vendiese, saldrá de mi poder, y habré de hacer aquí el asiento de lo que hubiere valido, para que de este modo sepa yo siempre que me convenga, lo que de ella me queda, ó si la he vendido toda, y quanto he ganado ó perdido en ella. Sin esta diligencia no lograría el objeto de mi trabajo en llevar Cuenta. Pero pues esta misma razón para que con el dinero que hubiere entrado en mi Caxa por esta cera, deberé hacer asiento de ello en aquella Cuenta; y véase aquí, que así como al comprar hice dos asientos: uno en la Cuenta, y otro en la del que me la vendió: al venderla debo hacer otros dos, porque la luz natural y mi necesidad me lo están dictando

DEBE-----------------CARLOS HARLAN---------------

      Nota. Quando pague a éste la cera haré aquí el asiento del pago para que aí pueda yo saber el estado de Cuenta con este sugeto, y ver que nada le debo. Pero pues me importa para mi gobierno, y es el objeto de mi trabajo, el saber también el dinero que tengo existente, habré de hacer siento de salida en la Cuenta del dinero de las 1.350 libras tornesas que diere a Harlan; y véase aquí que la razón natural está dictando, que toda Partida pide, que se asiente en dos Cuentas: en la del sugeto á quien se compra y paga, y en la de los efectos, que entran y salen de nuestro poder

HABER-------------------------------------------------------

      En 2 de enero compré a este sugeto dos toneles de cera amarilla con obligación de pagarle el día 4 de los corrientes las 1350 libras tornesas, que importan las 1350 libras netas de Cera que contenían, según se expresa en la Cuenta de ella…..…………….……………..  1350.

     Me parece, que no cabe duda en las conclusiones que de lo dicho resultan, y son:

            1.ª Que la luz natural dictó llevar Cuentas de los efectos efectivos que entran y salen de nuestro poder; como también de las personas con quienes se tiene correspondencia de intereses.

            2.ª  Que de esta lección de nuestra razón natural, y de la necesidad de que toda Partida tenga materia, y ésta algún duelo, resulta la necesidad de hacer de cada Partida dos asientos en dos diferentes Cuentas.

3.ª  Que sin esto no es posible lograr el objeto de la penosa tarea de llevar Cuentas, á lo menos con la exactitud que pide el acertado manejo, y pronta expedición de nuestros negocios.

            Aquí tiene el Señor Barón de Bielfeld una idea clara, precisa y natural del gran negocio de llevar Cuentas, y del primer método, o sea modo, que por la sola razón natural debió practicar el mundo Contador en su niñez, quando no se puede decir, que hubiese inventado modos de complicar los negocios y las Cuentas, y quando por consiguiente estaban estas en camisa, ó en toda su natural simplicidad.  Aquí tiene el arte de llevar Cuentas con toda aquella sencillez en que podía estar la ciencia de los números o la Aritmética, quando no se sabia que hubiese en este arte mas operaciones, que las de aumentar o disminuir, ó sea sumar y restar como dicen los chicos de la Escuela; y quando para aumentar no había mas regla, ni modo que ir poniendo v.g. un peso duro sobre otro, porque aun no había venido el Señor Pitágoras a molestar al mundo con su jerigonza de 2 veces 4 son 8, y 4 veces 8 son 32, que tantos azotes y pesares ha costado, cuenta, y costará á los muchachos: pretendiendo el buen hombre meter al mundo en la cabeza en lugar de las famosas cinco reglas la de que se debía hacer guerra aunque fuese a sangre y fuego á cinco cosas, y una de ellas la ignorancia; máxima que tantos mártires ha labrado en el mundo.

            Pero en fin el Señor Barón busca, y quiere un método sencillo y breve, y no sabe lo que escoge, ni lo que desprecia: y así considerándole de buena fé, debemos hacerle ver, que este simplicísimo método, no es tan breve, que no pueda abreviarse mas  sin perjuicio de la sencillez, y que así como la aritmética tuvo su Pitágoras también el arte de llevar Cuenta ha tenido el suyo.

            El método que se acaba de ver, tiene contra la brevedad y la economía un defecto bien claro, y consiste en que, como advierte el citado Solórzano, no tiene Manual, que de la individual explicación de la causa y razón de las Partidas; y por esa falta los dos asientos que necesariamente pide cada Partida, necesariamente han de llevar la explicación individual de ella, repitiendo en el uno aquello mismo que se dixo en el otro, ó muy poco menos, como se ha visto en los que se han demostrado: lo qual hace que la Cuenta sea pesada, y acaso hizo la separación de los Cargos, y los Descargos en diferentes Libros, ó en uno por mitad.

            Tiene ademas otro defecto gravísimo, y es la independencia de ambos asientos entre si, de donde resulta la necesidad de hacerlos ambos luego que se han concluido los negocios de donde proceden, para que de este modo no se olvide alguno de ellos. Esta precisión en medio de las que suelen traer consigo los negocios, y los negociantes, causa no pequeño embarazo: de modo, que para no faltar a la Cuenta, seria necesario disminuir los negocios; y como la multiplicación de estos nace de la fortuna del negociante, de aquí es, que, cargados de negocios, y ansiosos de su pronta expedición se embarazaban en la Cuenta, hubiesen procurado aligerar el peso de ella consultando á la brevedad de lo uno, y de lo otro: que es lo que ha ido procurando el mundo en este asunto, xomo se dirá sobre el 2º método.

            Si el Señor Baron hubiese tenido a mano quien le advirtiese algo de esto, no dudo que hubiera reflexionado la materia, y conocido, que en ella la sencillez no consiste en lo que ha pensado: lo qual irá viendo aún mas claramente en lo que resta de decir.

I I.

Segundo método llamado Partidas sencillas

            Aquí comienza a manifestarse ya el arte, y la industria del hombre sobre la materia de llevar Cuentas, pues se establecen reglas, y se enseña modo de abreviar los asientos.

            Convienen Mr. Laporte, y el autor de los Intereses de las Naciones de Europa, en que este método es mas antiguo que el Partidas dobles.  Yo quiero hacerles el honor de proseguir mi discurso en este mismo concepto; pero será sin perjuicio de opinar mas adelante, según me parezca en punto de esta antigüedad.

            Discurro, pues, que á quien se puede mas probablemente atribuir el adelantamiento del arte de llevar Cuenta es al Comercio, así porque sus profesores  trabajan cada uno para sí, y discurren a su propio interés, como porque con efecto ellos tienen mas ocasión de dificultades, y mayor necesidad de vencerlas.  Su crédito, sus aciertos, y sus ganancias dependen en mucha parte del buen orden y claridad de sus Cuentas, y estos son muy poderosos incitativos para no alambicar tanto en lo que toca a esto, como en lo que mira a sus tratos y especulaciones mercantiles.  El interés propio es el que triunfa de toda preocupación, y allana el camino á los inventos de otros: al contrario que cuando falta aquel agudísimo estímulo del entendimiento humano.

            Un Comerciante, pues, cuya profesión le lleva á la multitud de negociaciones, no puede prescindir de su Cuenta.  Ambas cosas caminan á un mismo paso y proporción.  Adonde no alcanza la posibilidad de la buena Cuenta, no llegan tampoco las negociaciones, son quiere venderse a si mismo aun á menor precio que sus mercancías

Supongamos, pues, á un Comerciante cercado de multitud de negocios de compras, ventas, cambios, pagos y recibos, y precisando, á sentar en Cuenta todas las Partidas que van causando estas operaciones, porque n o hay ningún enemigo mas engañoso que la memoria.  Cada Partida habia de ocuparle con dos asientos, ámbos igualmente dilatados, é igualmente expresivos del caso y de sus circunstancias, como ya queda explicado.

En esta situación ¿Qué remedio mas oportuno, ni mas natural que un apunte provisional, que ocurriese a la fragilidad de la memoria, y a la expedición de los negocios, y facilitase el hacer con seguridad y con sosiego en horas y días menos ocupados los asientos correspondientes en las respectivas Cuentas?. Ya se ve, que la luz natural atizada del propio interes debió presentar este recurso.

            He aquí,  pues, un Quaderno, ó Libro, que con título de Diario, Manual, Borrador ó Memorial sirviese al propuesto fin de sentar las Partidas, según se fuesen sucediendo, para sentarlas después con sosiego, sin erratas, ni enmiendas en las Cuentas de los efectos dados o recibidos, y de los sugetos que los dieron o recibiéron.  Véase aquí á mi entender, como se haria, y el primer paso hacia la perfección del arte.

Dia 2 de Enero de 1712.

            Compramos a Cárlos Harlan 2 toneles de cera amarilla al contado; a saber:

            N.º  40. con peso de 850. lib.  72.  tara

                   42. . . . . . . . . . . .  790. . . .  68.

                                              1640       140

                                                140

                                              1500.   lib. Netas á lib. 90 las 100.              1350

            No tardaria mucho este comerciante en descubrir la ventaja que de este Diario podia sacar á favor del Libro, ó libros comun, ú de pliego horadado donde tuviese las Cuentas, y en alivio del trabajo de sentar en ellas las Partidas que tenia apuntadas en el Diario.  Este propio trabajo, en si mismo muy pesado, daría otro eslabonazo al pedernal de su entendimiento, y produciría este discurso.

            S yo tengo en mi Diario hecha la individual expresión de las Partidas, y este Diario está en mi poder para poder usar de él cuando yo quiera  ¿quién me manda a mi repetir en las Cuentas la misma relación que me dará mi Diario siempre que la hubiese menester?  Una breve indicación con remisión al Diario basta y sobre en las Cuentas, pues todo el efecto que se busca en ellas, que es saber el tanto ó quanto de cada una, se produce por los números, no por la relación de la causa y forma de las Partidas.  Luego, puedo yo separar y reducir al Diario la menuda explicación de las Partidas, y remitiéndome a él, sentarlas muy concisamente y por mayor de las Cuentas; así como el índice de un Libro remite a sus capítulos, y como un Juez en sus sentencias da a cada uno su derecho, aplicado a uno lo que tiene el otro, y quando mas solamente indica los fundamentos que tiene para ello, remitiéndose a los autos. Este mismo oficio hago yo en mis Cuentas, y esto mismo puedo hacer en mis asientos.

            Dicho y hecho.  Este Comerciante era dueño de su casa é hizo lo que halló mas conveniente á sus intereses, sin dar oídos a las prácticas y costumbres de sus abuelos, suponiendo, que si estos vivieras, le aprobarían el pensamiento; y ¿Quién puede dudar que lo harían, y aun se lo agradecerían con alguna buena manda en sus testamentos?

            He aquí, pues, otro paso muy largo hacia la perfección de este arte. La clara e individual explicación de las Partidas se reduxo a un asiento solo hecho en el Diario.  La explicación y distribución de ellas en las respectivas Cuentas de las personas y de los efectos ó materias en el Libro común se aligeró de la carga de la repetición: logró el comerciante un lucro de tiempo para la expedición de sus negocios, se proporcionó por consiguiente á ser capaz de abarcar mas números de ellos, y se ahorró el salario de uno, dos ó mas dependientes que necesitaba para la forma antigua de sus Cuentas. Todo esto lucró este hombre sin mas diligencia, que dar á su Diario, Borrador, Manuel o Memorial cierto género de autoridad  y oficio, que antes no tenía; pues en su origen no fue mas que un socorro provisional de la memoria por donde se aseguró la Cuenta sin faltar a la expedición de los negocios, y ahora pasó a ser además de esto un socorro y auxilio constante para aligerar la Cuenta de la pesada repetición individual de la causa y forma de las Partidas.

            Por conseqüencia de esto, el Libro común ú de pliego horadado, en que llevan las Cuentas, en que se llevan las Cuentas, varió la forma y disposición de éstas, y aún su nombre, porque mediante la concisión de sus asientos, no solo pudo contener mas número de Cuentas, y reunir las que andaban separadas en otros Libros, sino hacer que cada folio compuesto de las dos llanas, que presenta un Libro abierto, fuese capaz de contener una Cuenta, aunque larga, ó algunas si fuesen cortas, con su cargo y descargo, uno en una llana y el otro en la otra, baxo de su título, y no como antes, que andaban separadas estas dos partes constitutivas de la Cuenta.  Este Libro pues, en esta nueva constitución, dependiente del Manuel ó Diario en quanto a la individual y menuda relación de las Partidas, se llamó primero, ó mas comúnmente Libro de Caxa, y después Libro Mayor, ó de Extracto ú de Razón, porque da razón individual de cada Cuenta, y la da en extracto y por mayor de sus Partidas, a diferencia del Manual ó Diario, que sin distinguir, ni separar las Cuentas explica y da razón por menor de sus Partidas.

            Con esta novedad vino a causarse un nuevo método de llevar Cuentas, cuya diferencia del antiguo, explicó nuestro Solórzano en su cap. 4, por estas palabras “Lo qual  no pudiera hacerse si la tal Cuenta estuviese escrita en un Libro comun ó en Libro de pliego horadado, por que (nótese bien la razón), qualquiera de estos Libros no tienen Manual y forzosamente se ha de escribir en ellos muy extenso en cada Partida la razón de ella” De modo, que la diferencia de métodos consistia en que el anterior no tenia Manual, y el nuevo le tuvo para el fin explicado de no repetir en cada Partida por extenso la razón de ella. Y véase aquí, que quando en las leyes en las leyes 2 y 5, lib. 8, tít. 7 de las de Indias leemos Libro comun y general, y en la 16 y 19 de los mismos, tit. Y lib. de ellas, y en la 10, lib. 5, tit. 18 de la Recopilación de Castilla leemos Libros Manual y Mayor ó de Caxa, debemos entender, que tratan de dos diferentes métodos de llevar Cuentas:  uno el de Libro comun, que  no tenia, ni tiene Manual, y otro mas moderno el de un Mayor con su Manual: y prescindamos ahora de la qüestion de si estas leyes hablaron del método de Partidas sencillas, ó del de Partidas dobles.

            De esta constitución del Manual ó Diario pasó mas adelante el discurso pretendiendo nuevas ventajas, pues el entendimiento también tiene su codicia, y ayuda con sus esfuerzos á la de la voluntad.

            Hecho el Diario un registro general de las Partidas para explicarlas individualmente, se trató de que no solamente fuese Relator, sino Maestro, y guia para la operación de pasar las Partidas al Mayor á las Cuentas en donde se debian colocar:  pero véase aquí la lentitud y pesadez con que el hombre camina en sus inventos.  Debia buscar el modo de sentar las Partidas en el diario, en términos que guiase á todas aquellas Cuentas á donde se debian pasar y colocar; v. gr. Debia guiar á la cuenta de la cera en donde se debia hacer asiento de la entrada de este efecto;  y tambien a la de Carlos Harlan, á quien se debia abonar en la suya su valor, supuesto que uno y otro asiento se debia ejecutar según las reglas ó documentos de la simple razon natural, según queda dicho en el  $.  antecedente.

            No llegó a tanto por entonces el entendimiento del que lo buscaba:  solo atinó con el modo de guiar a las Cuentas de los sujetos ó personas a quienes debia, ó de quienes tenia que haber;  porque acaso consideró, que los yerros que pudiera cometer en estas, eran de mayor conseqüencia, que los descuidos a que quedaba expuesto, dexando de hacer asiento en las Cuentas de los efectos que recibia o daba; y con esta idea predominante solamente halló reglas para sentar las Partidas en el Diario de modo que guiasen á las Cuentas de las personas que resultaban deudoras o acreedoras.

            Sin dexar, pues, de hacer como ántes los asientos en las Cuentas de los efectos, limitó las reglas y la guia del Diario á las de las personas; y así estableció estas dos reglas, que se pueden ver en el tratado de las Partidas simples, de Mr. Laporte, fol. 13.

    1ª Aquel a quien, ó por cuya Cuenta se dan algunos efectos, sin recibir al tiempo su valor, es deudor, o se le debe cargar.

            2ª Aquel de quien, ói por cuya Cuenta se reciben algunos efectos, sin darle al mismo tiempo su valor, es acreedor, ó se le debe abonar.

            Por el uso y aplicación de estas reglas, el que asiente las Partidas en el Diario, explica quál es la persona en cuya Cuenta debe colocarse después la Partida, y en su debe, ó en su haber.  Veámos el modo, tomando por materia la primera partida que propone en este método Mr. Laporte, la misma que se propuso en el método antecedente.

            El caso es, que he recibido de Carlos Harlan dos toneles de cera, sin darle al mismo tiempo su valor.  Aplicando, pues, las dicha reglas, se halla, que Calos Harlan es, según la segunda regla, el sugeto o persona acreedor a quien se debe abonar en su Cuenta.  El Diario explicará, pues, el sugeto y la qüalidad de acreedor con la causa y razón de su crédito, en esta forma:

Dia 2 de Enero de 1712.

HABER.  Cárlos Harlan, libras, 1350, por valor de dos toneles de cera                   amarilla, que le comprado al contado:  a saber:

Nº. 40.  850. libras.  72.  libras. Tara

                                             42.  790.            68.

                                                   1640.          140.

                                                     140.

                                                   1500. lib. netas á lib. 90 el 100   1350.

            Pag.  27-Este asiento del Diario está mostrando, que esta Partida ha de pasarse y ponerse en el haber de la Cuenta de Cárlos Harlan:  con cuya guia cualquiera lo podrá hacer, sin mas que un poco de cuidado.

            Véase el modo, en que se halla hecho al fol. I del Libro Mayor de Mr. Laporte.

                        Carlos Harlan.   Debe        I         Haber

                                                                       I        Enº. 2 Por 2 toneles de cera. 1350.

            Pero si yo no tuviese mas Cuenta que la de Harlan,  ¿por donde podría saber, quando lo hubiese menester, que tenia esta cera en mi poder, ó que parte de ella habia vendido, quanta me quedaba existente, y quánto habia ganado o perdido en esta negociación?. Estas son unas noticias, que  no pueden fiarse á la memoria: su mucha importancia pide un fiador de mas crédito que ella.

            Yo las debo tener y buscar en mis Libros de Cuenta, porque no he de ir a revolver todo un almacen para saber o que tengo en él; esto aun los antiguos en el simplicísimo método de la razón natural lo conocieron, y por eso lo precavian:  pero ¿Qué ha adelantado el mundo, cuando las reglas de este método solamente me enseñan lo que basta para saber quanto debo a Cárlos Harlan? ¿Qué remedio, pues, para conseguir el objeto de mi trabajo de llevar Cuenta?

            Le da dicho Autor enseñando, pág.40 y 140, que lleve un Libro llamado de Facturas; y en el forme Cuentas de los efectos, poniendo a un lado el asiento de los que compro y entran en mi poder, y enfrente vaya haciendo otros de los que vendo y salen de mi poder, poniendo en aquel los valores que me cuestan, y en estos ,lo que me van produciendo; por cuyo medio sabré lo que deseo y necesito.

            Tomo, pues, esta lección, que tan necesaria me es, y lo executo en esta forma con toda expresión, porque este es el oficio propio del Libro de Facturas.

Debe-------------------------Cera de mi Cuenta--------------------------------Haber

Enero 2. Por dos toneles de cera

amarilla, Comprados hoy a Carlos

Harlan al contado;  a saber:

Nº 40.  850           72

Nº 42. 790           68

1640                  140

                        140

                      1500. lib. netas á lib. 90 el 100..  1350--------------------------------------------

            Bien pudiera yo comenzar aquí mis reflexiones sobre este método; pero antes será bien mostrar el asiento del pago que se hace á Carlos Harlan del valor de su cera, y es la segunda Partida que pone Laporte en este método.

            En este caso la regla primera enseña, que Harlan es el deudor, ó la persona a quien debo cargar la cantidad que le pago, para que matando su crédito, me diga su Cuenta siempre que yo lo necesite, que nada le debo.

            Dirá, pues, en el Diario.

------------------------------------------  dia 4 de Enero --------------------------------------------

            Debe Carlos Harlan, libras 1350, pagadas por cera comprada de él

            En 2 del corriente. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .    1350.

            Pasada esta Partida a la Cuenta de Harlan, se pondrá en el debe, y su Cuenta quedará en esta forma:

            Carlos Harlan.                        Debe.  Haber.

            Enº. 4. Por pago de cera      1350    I     Enº. 2. Por toneles de cera.   1350.

            Aquí tenemos, respecto del efecto del dinero que sale, la misma dificultad que a la entrada de la cera: ¿y que remedio da el citado Autor para mi necesidad de saber el dinero que tengo existente? Pues sin esto cada vez de las muchas que necesito saberlo, habré de ir a contarlo.

            Le da en el fol. 127, enseñando, que tenga un Libro de Caxa, y en él la Cuenta del dinero que entra y sale: con que haré el asiento del pago de dicha cantidad en esta forma:

            Debe--------------------------------------Caxa------------------------------------Haber

            Enero. 4. Pagadas a Carlos Harlan por 2 toneles de cera,

            Comprados el día 2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .        1350.

            Asi se llama esta Partida en el haber de la Caxa, al folio 129.

            Sobre estas demostraciones reflexionemos un poco acerca del método.

            Si viéramos que un lazarillo guiaba á su ciego precaviéndole de tropezar en los cantos del suelo, pero que le dexaba romperse las narices contra una reja, ¿Qué diríamos? Que era un lazarillo a medias, o como el lazarillo de Tormes, que enseñó a su ciego á saltar el arroyo, y le estrelló contra el poste. Pues ¿Qué dirémos de este Diario, que debiendo ser la guia para la buena colocación de las Partidas en sus respectivas Cuentas, solamente conduce al asiento de Carlos Harlan, y no al de la cera, ni al de la Caxa? Diremos, y lo diremos con razón, que si el amo es ciego, el criado es tuerto, pues solo ve por el ojo de las personas, y no por el de los efectos que tiene a su cuidado. Diremos que este Diario es como un piloto de altura que gobierna en mar alta, y no en la costa; o como un cochero, que solo gobierna una mula, llevando a su cargo dos; o como un padre, que teniendo dos hijos solo cuida de la educación de uno, abandonando al otro á merced agena, y a que viva sin sujeción.

            No se puede negar, que así como los efectos o mercaderías son el origen y fundamento de la acción y pasión de las personas, y la materia ó asunto de las Partidas que se han de sentar en las Cuentas de éstas;  de la misma manera el Diario por su oficio de explicarlas, es el origen y fundamento de las Cuentas en que deben colocarse.  De donde se infiere, que un Diario que prescinde de las Cuentas de los efectos, y no explica, ni señala aquellas en donde deben asentarse los que entran y salen,  es un Diario que no cumple con su obligación y oficio, no como quiera, sino en la parte respectiva al origen y fundamento de donde proceden las Partidas de toda la Cuenta, que son los efectos.

            Se infiere tambien, que la conseqüencia natural de este defecto es incurrir en descuidos y omisiones en la parte esencialísima de haber los asientos en las Cuentas de los efectos por falta de aquella guia, y por la separación de los Libros de Caxa y de Facturas en donde, según los casos corresponda hacerse; a lo cual es consiguiente la falta de aquella precisa y necesaria relación y concordancia que debe haber entre unas y otras Cuentas de efectos y de personas, y una casi invencible dificultad de encontrar con la causa de donde procede la discordancia, por no estar sujetas al régimen del Diario las Cuentas y los efectos, y asi no hay en caso de falta o sobra de estos el recurso fácil al Diario, por haber éste abandonado ó emancipado las Cuentas de los efectos.

            Y ¿Qué diré de la limitación de las reglas en quanto única y precisamente se contraen a los casos en que el valor de los efectos que se dan ó reciben, no se reciba ó se pague al mismo tiempo de darlos ó recibirlos?

            De esta limitación resulta otro defecto aun mas enorme, y consiste en que en los casos de compras y ventas al contado no sabremos como hacer el asiento de lo que se paga ó recibe al mismo tiempo de comprar o vender, dar o recibir algunos efectos:  á lo menos es evidente, que este método no da regla para hacerlo, y yo no se que a una ciencia práctica, como, lo es esta, pueda  oponerse defecto mas substancial, que no dar reglas para todas las operaciones, y mas para unas tan freqüentes como estas de comprar y vender, dar y recibir en un mismo acto el precio de lo que se compra o vende: ni se porque se llama método, y mucho menos método sencillo, al que nos envuelve y complica en tan intrincadas dificultades.

            Aun hay mas:  es muy común el caso de que un dinero que tenemos en poder de un corresponsal lo mandemos pasar a poder de otro. En este caso debemos hacer asiento de cargo al uno y de abono al otro.  ¿Cómo haremos asiento en el Diario? Las reglas abrazan ambas personas, y por consiguiente debemos hacer asiento en las Cuentas de ambos; ¿pero el Diario de este método explicará el Debe del uno, y el Haber del otro? No o veo hecho en Mr. Laporte, ni prevenido este caso; pero si se ha de explicar, vendrá este asiento a se como el Diario de Partidas dobles; y si no se ha de explicar sino el Debe ó el Haber de uno de los dos, pregunto, ¿Qué mayor razón hay para expresar uno que otro? Si las reglas comprehenden a los dos sujetos ¿por cual de ellas se dispensa al Diario de expresar el Debe del uno, y el Haber del otro? Véase como en el Diario de éste método ni aun se observan sus propias reglas.

De esto resulta, que pues la causa de esos defectos del Diario procede de falta de reglas relativas á los efectos que entran y salen, y aun no siempre se observan las de las de personas, el defecto original está en el método, el qual es un método manco, un método hipócrita, que baxo el nombre de Partidas sencillas aparenta sencillez, siendo verdaderamente dobles y complicado de dificultades, pues como queda visto, y demostrado hace dos asientos de sus Partidas, no obstante que sus reglas, ni su Diario no lo descubren, y los hace en diferentes Libros, arriesgando la execusión, por la dificultosa guia de su Diario.

Por eso diria yo de este método aquellas coplas que leí hace muchos años.

      Pero de apellidos                                                Pelones se llaman

no se ha de hacer caso,                                      tiñosos y calvos,

que yo he visto muchos                                       por no tener pelo,

muy mal colocados.                                             por descabellados.

     Contrahechos unos                                             Y también los mulos

suenan como a chasco,                                       de los maragatos

            porque significan                                                 se llaman rabones,

            todo lo contrario.                                                 Y no tienen rabo.

                                                    Así á esto Partida

                                                   Sencilla llamamos,

                                                   y lleva mas dobles

                                                   que un Monge Bernardo

            No le llamó así Mr. Laporte, sino método imperfecto:  pues no merece otro nombre; y dice, que solo sirve para Mercaderes de por menor, y para artesanos, pues á un Comerciante e consideración no puede subministrar el conocimiento necesario de sus negocios sino con mucho trabajo, y con el socorro de Libros auxiliares.

            Con efecto, la necesidad de este socorro es evidente, porque siendo, como es, necesario llevar Cuentas de los efectos, es consiguiente, que si estas no se llevan en el Libro mayor con las de las personas, se hayan de tener otros Libros para llevarlas. Véase aquí quán parecido es al Señor Barón el Autor de los intereses de las naciones de la Europa quando dice en cap.29, que el método de partidas sencillas es en efecto mas sencillo, y que no exige sino pocos Libros: en todo lo cual está muy equivocado.

            Yo discurro, que en este segundo método quedó todavía por reliquia del que hemos puesto por primero el uso y necesidad de aquellos Libros separados a que obligaba la desunión de las Cuentas, y la ninguna sujeción que tenian á un común y general registro; por cuy causa erea preciso explicar las Partidas con igual extensión en todas aquellas Cuentas á quien decian relación.  En aquel estado eran necesarios Libros diferentes en que repartir las Cuentas para repartir en diferentes manos la pesada carga de sus asientos;  pero ya reducida la individual relación de las Partidas á un Diario que las explicase una sola vez, debió ser utilísimo invento reunir todas las Cuentas formales á un solo Libro, ó á al menos sujetarlas baxo de esa común explicación del Diario, extendiendo éste su guia y dirección á las Cuentas de los efectos, en donde forzosamente se deben asentar para que halla una Cuenta y razón que subministre a su dueño con prontitud y puntualidad todas las noticias que necesita para la breve y acertada expedición de sus negocios.

            Esto es, pues, lo que vino a corregir el tercer método, en el cual veremos sujetar al Diario todas las Partidas en todos los casos y circunstancias sin excepción alguna:  sujetar asimismo á su explicación, y reducir a un solo Libro todas las Cuentas:  asegurar y aligerar sus asientos sin aumentar su número;  y dar regla de guia y de gobierno á todos ellos.

$. III.

Tercer método llamado Partidas dobles

            Llegó el tiempo de que alguno de los muchos que se ocupaban en llevar Cuentas reflexionas sobre los defectos del método antecedente y halló el modo de corregirlos.  Dícese generalmente, que este hallazgo se debe a los Italianos, y conviniendo en ello Mr. Laporte dice,  que el tratado mas antiguo que habia visto es uno que en el año 1495 dio á luz en Italia Frere Luc, que yo entiendo quiere decir Fr. Lucas. (El Señor Abate Denina en la quinta de sus cartas críticas dice, que los primeros libros de Cuenta y razón de Partidas doble fueron de un sabio italiano llamado Lucas Paciolo. Acaso será este el que Laporte llama Frere Luc.). No dice de que orden fue éste, al parecer Religioso, ni da otra razón de él.  Acaso sería Procurador de su Convento, y esto le puso en necesidad de discurrir sobre la Cuenta y razón, ó acaso fue antes Comerciante, y tuvo la caridad y buen ánimo de hacer público, y establece lo que andaba privadamente entre pocos, sujeta a las variaciones que sufren las artes que no corren sobre principios conocidos de todos, y expuesto a que se perdiese totalmente, como por falta de un hombre curioso y amante de sus semejantes ha sucedido a muchas cosas útiles, de que solo nos ha quedado la triste memoria de que alguna vez las hubo en el mundo.

            No he vista el tratado de Fr. Lucas, ni se en que términos estableció su sistema; pero Mr. Laporte asegura que le han cultivado muchos Autores de otras naciones hasta ponerle en el estado de perfección que tenia en su tiempo por medio de muchos tratados, que sucesivamente han ido publicando.

            Los Españoles no pudieron ser los últimos en adquirir este invento, siendo tan freqüentes desde muchos años antes y moradores, por  no decir Señores, de Italia; ni tampoco en adoptarle, y en tratarle siendo aquel el siglo de nuestra Nación. (El Señor Abate Denina en la primera de sus cartas críticas dice, que nuestra Nación fue la que de mas cerca siguió á la Italiana quando renacieron las artes, y que los Españoles pretenden haber caminado a su lado, y aun haber precedido en varias cosas a los Italianos, á quienes se confiesa haber sido dos veces Maestros de las demas Naciones). Con efecto Bartolomé Salvador de Solórzano, natural de Rioseco, escribió un tratado que imprimió en Madrid en casa de D. Pedro de Madrigal año 1590, al cual intitulo Libro de Caxa y Manual de Cuentas de Mercaderes, y otras Personas, y le dedicó al Señor Rey Don Felipe II, que según noticias no gustaba de cosas inútiles, ni baladíes.

            Aunque este tratado es del método que ahora se llama Partidas dobles, no le llama su autor así, ni en toda la obra se hace mención de que tal nombre hubiese en el mundo, ni tampoco el de Partidas sencillas; lo cual me da a entender, que en aquel tiempo, que ya iba un siglo del tratado de Fr. Lucas, aun no se le habia bautizado, porque no me parece creible, , que aunque Solórzano no hubiese visto aquel tratado, ni supiese que le habia, emprehendiese el suyo sin que huibiese llegado a su noticia á lo menos el nombre de un método ya muy conocido y usado en España, como que según afirma Pedro Luis de Torregrosa en la censura que dio al dicho tratado, y el mismo Solórzano en su Dedicaria, se habia mandado observar á todo hombre de novicios en Castilla por los años de 1549, y 1552, según la Ley 10 lib.5. tit. 18. de la Recopilación, y en el Reyno de Valencia á petición de los tres Estados en las Cortes de Monzon, que se concluyeron en 1564.

            Dice, que no sabe quien haya sido en primer inventor de estos Libros Manual y de Caxa, pero que se entiende, que fue un hombre solo, y que muchos le han ido perfeccionando poco a poco: que de ellos usaban ordinariamente los hombre curiosos, y de grandes contrataciones y haciendas, naturales y extranjeros, y que por este medio emprehendian muchos mas negocios, y salian con ellos; en lugar que los que no lo entendian y sabian, tenian que acortar los suyos.

            Que con ser esta una ciencia tan importante a la Republica, no se sabia que nadie la hubiese enseñado públicamente, ni tampoco que en España hubiese habido Hasta entonces quien hubiese escrito de ella para enseñarla a otros, sino que de los que la sabian cada uno la enseñaba á quien habia menester, para que les escribiesen sus Libros; de donde habia resultado tanta variedad, que apenas se encontraba alguna conformidad; y para que la hubiese habia tenido por acertado reducir la materia á la mejor orden , que es lo que habia hecho, para que todos la supiesen y la entendiesen.

            De esta relación se infiere, que la noticia de este método, si nació en Italia, vino a España sin nombre conocido, en particular o privadamente, y no por algún trato impreso: o que si vino el de Fr. Lucas, se le ocultó á Solórzano entre la dificultad del idioma extraño, y acaso por algún misterioso recato de los Comerciantes Italianos, los quales no podrian sin embargo excusar el valerse de Españoles que les ayudasen en sus escritorios, y así irian comunicando por necesidad y por pura práctica á alguno de ellos e conocimiento de este método, hasta que Solórzano lo cogió entre los dedos, y quiso hacer a sus compatriotas el beneficio de comunicarlo tal qual él lo habia adquirido.

            También se infiere, que éste fue el primer tratado que se escribió en España, y que el nos muestra qual era el estado de perfección, que este método  tenia entonces en el mundo, porque en aquella época pocos provechos habian hecho en el Comercio, ni Franceses, ni Ingleses, ni Holandeses, para creer que los hubiesen hecho mayores en el método de llevar sus Cuentas. Por lo menos de lo que Mr. Laporte, Holandeses, nos dice, se puede inferir, que ninguna de aquellas Naciones escribió del asunto antes que  Solórzano, y al ver que un Judío llamado Sousa Brito casi copiando a Solórzano dio a luz en Amsterdan y en Castellano un tratado que se imprimió alli en 1706, no seria mucho decir, que con haber sido tantos como  afirma Mr. Laporte los que escribieron de la materia en otras Naciones, ninguno la adelantó mucho mas que nuestro Solórzano. A lo menos el mismo Laporte que escribió su tratado completo hacia el año 1712, dice, que en Francia, donde era bastante considerable el comercio, ni en otros países donde aun era mas estendido, y donde este método era muy usado, ninguno le habia tratado a fondo, ni reducido a principios  ciertos como era creía haberlo hecho él:  y efectivamente Mr. Gobain, que escribió en Burdeos año 1702 ninguno principios, ni reglas habia dado; de donde se puede inferir que entre tantos como escribieron en otras Naciones adelantaron algo, pero no mucho mas que Solórzano, que tampoco dio al arte sus reglas y principios ciertos, que es lo que se puede llamar adelantamiento, y sin cuyo auxilio no era posible tratar á fondo la materia.

            Pero sea de esto lo que fuere, yo no quiero que por la prelación de aquel buen castellano sea mas culpable en sus inmediatos y mas distantes sucesores el olvido de lo que ya no ignoraba, ni debió olvidarse en España, supuesto que se mando observar en Castilla y en Valencia, como queda dicho, á los Mercaderes y hombre de negocios, naturales y extranjeros, y en 1596 por las Leyes 6. 16. y 19 lib. 8. tit. 7. de las Indias á los Oficiales Reales para las Cuentas de Real Hacienda.

    Lo que toca á mi propósito es, que el tratado de Solórzano es el método ahora conocido con el nombre de Partidas dobles. El Libro que él llama Manual es rigurosamente el mismo que ahora (porque lo aprendemos por Libros Franceses), se llama Jornal, y traducido literalmente en Castellano se llamaria Diario. El que él y la Ley de Castilla llaman ahora Libro de Caxa es rigurosamente el que ahora , y entonces también, segun el mismo Solórzano dice, se llama por algunos Libro Mayor, ó de Cuentas, como le llamo la Ley de Indias 16. lib. 8. tit. 7. sin que nadie pueda notar diferencia alguna substancial, entre lo de entónces y lo de ahora.

    El método de la enseñanza en harto bueno, pero la execución de los asientos es pesada, y falta de casos que necesita ver explicados y demostrados el que ha de aprender. Lo peor es,  que no debia haber entónces, ni aun en Italia las reglas fundamentales que despues se han inventado y establecido, y á que se han sujetado los asientos del Manual ó Diario, por medio de las quales puede el que aprende, y se exercita en este método, hacerlos con acierto, que en lo que consiste la buena Cuenta.  En esta parte no se puede negar que se ha adelantado mucho, porque no hay duda que, quando a una ciencia ó arte se fixan reglas y principios de obrar, se facilita la inteligencia y la operación á los profesores, en lugar que sin ellas habrian de estar atenidos a una enseñanza puramente práctica y mecánica, que, ademas de ser muy costosa por depender totalmente de la mas o ménos claridad del Maestro, y la mas o menos memoria y comprehensión del Discípulo, queda sujeto este á no acertar á obrar en casos diferentes, y á olvidar aquellos mismos que vió y aprendió a practicar.

    El defecto pues del método antecedente era la imperfección de su Manual ó Diario, nacida de no haber sujetado á reglas las materias ó efectos para hacer el asiento de aquel Libro. La perfección del Manual ó Diario de este otro método consiste en habérselas dado tanto para los efectos como para las personas, y para todos casos y operaciones, sin excepción alguna.  Esta perfección se buscó por tan diferente camino del antiguo, que habiendo sido este el de tener reglas para solo las personas, al contrario despues se han querido tener par solo los efectos: pues algunos las han reducido á una sola que es ésta. Lo que entra debe á lo que sale: y otros, como Mr. Larue, á dos que vienen a decir lo mismo, y son estas.

    1.ª    Qualquiera efecto que entra en mi poder, ó en el de otro que me representa, es siempre deudor de la Partida.

    2.ª  Qualquiera efecto que sale de mi poder, ó del otro que me representa, es asimismo siempre acreedor á la Partida.

    Por tan diferente camino como todo esto han buscado otros, aun los muy modernos, las reglas fixas de la Cuenta y razon. Pero a mi parecer estas reglas solas necesitan extenderse fuera de sus expresos términos para que alcancen adonde deben llegar: porque contraidas muy precisamente á los efectos como se ve, y habiéndo muchísimos casos en que se ha de hacer asiento en Cuenta sin que en nuestro poder entre ni salga efecto alguno, es visto, que las reglas referidas son escasas. Por exemplo, yo tengo en  mi poder dinero de Pedro, y éste dispone del todo ó parte de ello á favor de Juan, con quien tengo Cuenta corriente, y éste dispone que yo se lo abone en ella.

    Las otras dos tampoco, porque aunque han querido extenderse á las personas, lo hacen de un modo, que no veo por donde pueda nadie acertar á formar por ellas el asiento. pues ni el dinero entra ni sale de mi poder, ni Pedro, ni Juan representan mi personalidad en este caso, sino solamente el dinero que existe en mi poder, este es el que representa mi persona: ni Pedro, de cuyo poder se puede decir que sale, es acreedor, sino deudor, y como tal se le ha de cargar en Cuenta para abonarlo a Juan, á quien lo ha cedido.

      Las reglas fundamentales de una ciencia deben ser precisas, y en lo posible tan claras que no necesiten de explicación, ó ésta encuentre en los términos de las mismas reglas todos los casos posibles, que es lo que me parece se verifica en las que se señala Mr. Laporte, las quales se reducen á las dos arriba dichas, que puso en si Guia de Comerciantes, y otras dos respectivas á los sugetos ó personas que añadió despues, abrazando o queriendo abrazar entre unas y otras todos los casos posibles sin excepción alguna. Estas, como se puede ver en su Ciencia de Comerciantes y Tenedores de Libros, son:

    1.ª Todo efecto que entra en nuestro poder, ó baxo de nuestra dirección y gobierno es deudor, ó debe.

    2.ª Todo efecto que sale de nuestro poder, dirección y gobierno es acreedor, ó ha de haber.

    3.ª Aquella persona á quien, ó por cuya órden diéremos , pagáremos o remitiéremos alguna cosa, es deudor.

    4.ª Aquella persona de quien, ó por cuya Cuenta ú órden recibiéremos alguna cosa, es acreedor.

    Baxo estas quatro reglas cree, que se comprehenden todas quantas operaciones se pueden executar de donde hayan de resultar asientos de Cuenta y razón, porque como el mismo autor explica, todas ellas se reducen á estas quatro.

    1.ª Recibir una cosa y dar otra, como quando se compra una, y se paga al mismo tiempo con otra; en cuyo caso, la que entra es el deudor, según la regla primera, y la que sale es acreedor, según la segunda.

    2.ª Recibir una cosa y no dar otra, como quando se compra y no se paga; en cuyo caso la que entra en deudor por la regla primera, y el sugeto de quien la hemos comprado es acreedor, segun la quarta.

    3.ª Dar una cosa y no recibir otra: como quando vendemos alguna y no cobramos al mismo tiempo su precio; en cuyo caso el que la recibe, ó á quien la vendemos es el deudor, segun la regla tercera, y la cosa vendida que sale es acreedor, segun la segunda.

    4.ª No dar ni recibir alguna cosa: como quando un corresponsal nuestro libra una letra sobre otro tal por Cuenta  nuestra; en cuyo caso el que la libra recibe a nuestro nombre el dinero, ó se lo damos por medio de otro, y es deudor, segun la regla tercera; y el que la ha de pagar lo ha de dar á nuestro nombre, y de él lo recibimos por medio del que lo cobra, y por consiguiente es acreedor, segun la regla quarta.

    Yo no dexo de observar, que puede darse caso en que estas reglas sean escasas; pero no es de mi propósito embarazarme en casos raros, y así prosigo mi asunto.

        Parta establecer dichas reglas, y para usar de ellas es de advertir, que á los efectos de todos géneros, como dinero, y qualquiera mercadería, bienes muebles y raices, se las da personalidad, como si cada cosa de éstas fuese capaz de deber, y de tener que haber, de ser deudor, y de ser acreedor: en lo que hallan algunos una gran dificultad y confusión, y hacen lo que aquel buen camueso, que habiendo puesto á estudiar gramática á un buen hijo suyo, y oyendo que el Maestro le enseñaba a traducir la fábula de Esopo en que hablaban los animales, arrojo el libro diciendo, que no queria que su hijo aprendiese mentiras, y de hecho le puso á arar despidiendo al Maestro con ignominia.

    Como yo no trato de enseñar el arte de llevar Cuentas, no me detendré á explicar el justo motivo de dar personalidad á las cosas que la pueden tener. Baste saber, que ellas no la tienen ni se las da apropia, sino relativa á sus dueños ó tenedores, y que siendo necesario tener Cuentas separadas de las cosas, sus nombres sirven solo para explicar la personalidad que sobre cada una tienen los sugetos cuyas son, ó en cuyo poder entran; asi como para significar la persona de un Conde, Marques, y Duque, ó de un Rey de diferentes Reynos, le nombramos por medio de qualquiera de los títulos de sus Estados, y decimos que tal Estado tiene tales cargas, y tal Estado tales provechos ó prerrogativas, siendo así que el Estado no es capaz de tenerlas, sino su poseedor.  

    Establecidas, pues, las reglas referidas, vino á ser en todo rigor y ciencia y arte de llevar Cuenta y razón, pues por ellas se fixó el método y los principios sobre que sus profesores pudiesen obrar con acierto, y conseguir con facilidad el objeto de la Cuenta.

    Vino el Diario á su perfección, porque asentado en él las Partidas con arreglo a dichos principios, y en todos casos sin excepción, sus asientos explican el deudor y el acreedor, esto es, la Cuenta en donde se debe cargar, y la en que se debe abonar la Partida; con lo qual da una guia segura y general al que las ha de pasar á las Cuentas respectiv